La intimidad también son datos
Una imagen, un nombre, el lugar de trabajo o una conversación pueden revelar más de lo previsto cuando se combinan. Antes de compartir, conviene pensar qué podría deducir una persona desconocida y si ese dato es realmente necesario para organizar el encuentro.
Reducir exposición
Usar una imagen que no esté publicada en otras redes, evitar documentos visibles, ocultar notificaciones en capturas y no enviar la ubicación doméstica exacta son medidas sencillas. La privacidad no consiste en desconfiar de todo el mundo, sino en no entregar de una vez información difícil de recuperar.
Después del encuentro
Borrar una conversación no garantiza que no existan copias. Compartir imágenes o datos de otra persona requiere su autorización específica. Si alguien amenaza con divulgar contenido íntimo, preservá pruebas, no cedas ante nuevas exigencias y buscá orientación profesional o legal en tu jurisdicción.
Para ampliar y verificar
Las recomendaciones pueden cambiar. Antes del lanzamiento público, las piezas sanitarias deberán validarse profesionalmente y los recursos locales revisarse por país.

